"La manera en la que se organizan las relaciones hoy entre las personas acorta los caminos hacia el encuentro sexual, tomando como ejemplo las redes sociales y específicamente las aplicaciones de citas destinadas para dar con partenairessexuales donde filtramos, nos conectamos y concretamos", aseveró el especialista.
No obstante, según advierte el especialista, que existan estas propuestas no quiere decir que efectivamente los sujetos tengan una mejor o más satisfactoria sexualidad. "Las posibilidades están y sin embargo -continuó- los sujetos siguen teniendo los mismo tropiezos, y dificultades que propone la sexualidad, un asunto que nunca está del todo resuelto y que siempre lo pone a prueba".
Los millennials sufren por desencuentros sexuales pero también amorosos (a su manera). "Aún cuando muchas veces sostienen con fervor que no quieren saber nada de amor, sufren cuando alguien les 'clava el visto', no les 'likea' una foto o los deja de seguir", manifestó Agustina Fernández, psicoanalista especialista en adolescentes y miembro de la misma asociación.
"Muchas de las quejas, inquietudes e inseguridades que se escuchan en la práctica clínica suelen ser las mismas de siempre solo con un ropaje epocal actual. El anudamiento entre la sexualidad, el deseo, el goce y el amor conserva un nivel de complejidad y profundidad que parece resistir a sus distintas escenificaciones epocales", explicó Diego Luparello, psicoanalista y expresidente del Claustro de analistas en formación de la APA.
El estrés y la ansiedad
No es de extrañar que los millennials estén abrumados y sobrecargados de responsabilidades, considerando que la tecnología difumina la línea entre el tiempo de trabajo y el de tiempo inactividad. Se enfrentan a la ficción de las redes sociales que hacen que parezca que todos viven su mejor vida y a un panorama de citas demasiado confuso.
A menudo se observa que, al final de un largo día, los jóvenes están demasiado agotados como para pensar en tener más contacto con las personas, ya sea por el esfuerzo que conlleva vincularse con un "otro".
Además, los millennials reportan niveles más altos de ansiedad que las personas en grupos que les preceden e incluso han sido calificados como "la generación ansiosa". Sin embargo, debido a la falta de datos históricos, no está claro si los millennials son en realidad más ansiosos que otras generaciones, o si simplemente lo informan más debido a una mayor conciencia de la salud mental. La ansiedad, la depresión y los medicamentos utilizados para tratar esas afecciones pueden disminuir el deseo sexual.
Cuando estamos estresados o ansiosos, nuestros cuerpos activan el aspecto delucha o huida de nuestros sistemas nerviosos centrales, que reclutan recursos para ayudarnos a escapar de la amenaza percibida. La presión arterial aumenta, la adrenalina y la hormona del estrés cortisol inundan el sistema, y nuestra capacidad de excitación sexual generalmente disminuye.
Para relajarnos y disfrutar del sexo, los sistemas nerviosos necesitan reducir ese modo, lo cual es difícil de hacer si nos preocupamos constantemente por el futuro, reflexionamos sobre el pasado o nos preocupamos por cosas como el trabajo o el dinero.
"La sexualidad en el sentido profundo del término, más allá de su práctica cotidiana, representa una zona de incógnita con el propio cuerpo, con los propios placeres, con las relaciones humanas, con su articulación con el amor, con el reconocimiento propio y ante los otros. Cada joven se articula a este conjunto de preguntas singularmente, y resuelve o encuentra cierto equilibrio como puede, de acuerdo a sus experiencias, a su historia, y a su capacidad de ubicar cierta 'política' de goce"