Sociedad

Solidaridad en pandemia: Dos meses después se dio el dulce encuentro entre los padres y los bebés en Ucrania

Después de cuarenta días sin poder viajar por el cierre de fronteras, Andrea y Fernando pudieron tener en brazos a su primer hijo.

Cinco bebés se encontraban aislados en una guardería de la clínica de fertilización, todos ellos de padres argentinos que nacieron en el centro BioTexCom, ubicado en Kiev, capital de Ucrania. Los papás, impedidos de viajar por las medidas frente a la pandemia de coronavirus, los conocieron por la pantalla, y así vieron crecer a sus hijos del otro lado del océano.

Luego de intentar varias gestiones fallidas con Cancillería e intentos frustrados por llegar a Kiev, el 29 de mayo llegó la noticia tan esperada: “Nos comunicaron que un empresario, Ricardo Fernández Núñez, había donado un vuelo charter de Kiev a Madrid para que salieran de allí algunos argentinos que estuvieran varados. Y propuso también que ese vuelo volviera a la capital ucraniana con todos nosotros, para que pudiéramos conocer a nuestros bebés", relata Andrea Díez, madre de Ignacio uno de los bebés que se encontraban cruzando el charco.

La ley ucraniana permite la subrogación de vientres a las parejas heterosexuales legamente casadas. Justamente, en la ciudad de Kiev, se ubica la clínica BioTexCom, principal empresa de este rubro.

BioTexCom cuenta con un edificio al que llaman “hotel”, allí los bebés se alojan y son cuidados hasta que sus padres pueden ir a conocerlos. Ante la situación mundial por la pandemia y las fronteras cerradas, más de 46 bebés quedaron albergados en el establecimiento, donde son cuidados por enfermeras y personal de la clínica.

“No soy una ONG, soy un empresario, pero me siento mejor, pudiendo hacer esto. Es invertir en algo que no tiene precio. Hay un lema en la familia de la bodega que es ‘Compartir el bienestar’, la vida nos trató medianamente bien. Esto es una encrucijada para la vida de todos los involucrados, inclusive para la mía, había que jugársela y me jugué. La reacción instintiva es ayudar, después se verán los costos”, sostuvo Ricardo Fernández Nuñez, el empresario de 73 años que se encuentra radicado en la capital ucraniana, creador del vino Callejón del Crimen.

De esta forma, el 28 de mayo el avión despegó de Ezeiza con destino al aeropuerto de Barajas. Los Diez-Montero y otras 8 parejas conectaron su vuelo hasta Kiev. Ya en Ucrania, tuvieron que seguir con los trámites y permanecer diez días en cuarentena. Recién con los resultados de los hisopados negativos fueron habilitados al encuentro.

“BioTexCom organizó una gran ceremonia, nos estábamos solo, también vinieron las otras ocho parejas de argentinos”. En una sala decorada con globos y carteles, se presentaron músicos que cantaron los himnos de Ucrania, y Argentina. “Se me aflojaron las piernas, en ese segundo viví todo el recorrido para llegar acá”. Terminados los aplausos, vino la enfermera con Nacho en brazos.

Además de sus múltiples gestos de solidaridad, los padres reconocen que su salvador, Ricardo Fernández Núñez, estuvo todo el tiempo presente con ellos. A su vez, confesaron que el empresario les envió vinos, comida y presentes, e incluso organizó un asado para festejar. “Es un ángel”, afirmó Andrea.

Ahora comienza el proceso para el viaje de vuelta. Todavía es necesario tramitar el pasaporte provisorio, los papeles de ADN, y recién ahí tendrían la habilitación para volar a Buenos Aires. "Si todo sale bien en un mes podríamos volver en algún vuelo de repatriación” afirma Andrea, la flamante madre, con su pequeño Nacho en brazos.

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