El Movimiento Feminista del Tango presentó un escrito que pretender servir como guía para resolver situaciones de violencia, acoso o incomodidad en los salones de baile.

Protocolo para milongas: presentan un documento feminista para erradicar la violencia de género del tango

El protocolo no es un documento fundacional, punitivo o restrictivo. Fue concebido como una guía de propuestas, una carta de advertencia y prevención, una transcripción de consejos desde una óptica feminista para acompañar la transformación cultural de las milongas y del tango. Busca convertirse en un testimonio flexible, sujeto a autocríticas y revisiones periódicas. Lo firma el Movimiento Feminista del Tango (MFT), una organización colectiva horizontal, que surgió en 2018 con el propósito de "gestionar herramientas y acciones tendientes a lograr efectivamente la igualdad entre todes les integrantes de la comunidad tanguera", según reza e el documento fundacional.

Su lucha, dicen, es por eliminar todas las formas de violencia de género. Su causa radica en los espacios donde el tango vive: las milongas. El colectivo se nutre de bailarinas, profesoras, cantantes, músicos y milongueras de ley, nuevas y legendarias, que percibieron en las pistas escenas inconsistentes con sus perspectivas feministas. El tango, históricamente, fue un refugio de alta predominancia del hombre: donde el varón marca el ritmo y la mujer se dedica a acompañar. La tradición milonguera supone un juego de roles en el que la mujer se sienta a esperar el "cabeceo" de quien tiene la facultad de invitarla a bailar. Lo catalogan como un parámetro binario, un concepto de poder y una forma de superioridad que ya no toleran.

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