"Agarren un martillo, una maza y un cortafierro y van a ser igual que los hombres", evangelizó el obispo Luis Urbanc a las mujeres presentes durante una homilía en Tinogasta, Catamarca. Las declaraciones misóginas del obispo generaron el rápido repudio de la Asamblea de Mujeres provincial que le recordó la posición de la Iglesia contra "derechos reales que nos han sido históricamente negados".
"Las chicas quieren ser igual que los varones: ¡laburen!", había sido la frase previa del obispo catamarqueño antes de recomendarles con qué herramientas trabajar. Urbanc estaba dedicando parte de la homilía a los "calienta sillas", en referencia a los legisladores, para que promueven una ley que obligara a todos los catamarqueños a construir casas únicamente con piedra.
"Si alguna mujer se sintió agraviada le pido humildemente perdón", tuvo que retractarse el obispo tras la homilía de la semana pasada, aunque consideró que quienes no estuvieron presentes en la celebración religiosa no pudieron "interpretar sus matices, lo que se dice, hay tonos de voz, silencios, miradas, gestos."
"Cómo no apreciarlas —destacó el obispo en su comunicado— si el 90 por ciento de las colaboradoras en la vida eclesial son ellas, que con su sencillez, generosidad y abnegación sostienen la fe y la transmiten a las futuras generaciones", argumentó respecto de las monjas y otras religiosas impedidas de acceder a posiciones de poder en la estructura católica.
"No lo excusa de la violencia ejercida con sus palabras en un contexto en el que las mujeres bregamos por derechos reales que nos han sido históricamente negados", concluyó la Asamblea de mujeres.