Un estudio global reciente reveló que las nuevas generaciones mantienen menos relaciones sexuales que los jóvenes de décadas anteriores a la misma edad, en una tendencia que especialistas ya identifican como “sexlessness”.
Los datos muestran un cambio marcado en los hábitos afectivos y vinculares, con una menor frecuencia de encuentros íntimos en comparación con generaciones previas, en un contexto atravesado por la digitalización y nuevas formas de socialización.
Entre los factores señalados por los investigadores aparece el uso intensivo de pantallas y redes sociales, que modificó las dinámicas de interacción interpersonal y favoreció formas de entretenimiento más individuales.
El análisis también vincula el fenómeno con el agotamiento laboral, la incertidumbre económica y la ansiedad por el futuro, elementos que desplazan el interés hacia objetivos como la estabilidad financiera o el desarrollo personal por sobre la construcción de vínculos de pareja.
Los especialistas remarcan que la caída en la actividad sexual no necesariamente responde a una baja del deseo, sino a un cambio en las prioridades emocionales y en la forma en que los jóvenes organizan su vida social y afectiva.
Este escenario plantea nuevos interrogantes sobre la evolución de las relaciones en la era digital y el impacto de la hiperconectividad, que, pese a ampliar la comunicación virtual, convive con mayores niveles de aislamiento físico en la vida cotidiana.