Franco y Kevin Álvarez habían sido vistos por última vez el 7 de este mes, cuando terminaron un trabajo de albañilería en Los Corralitos, Guaymallén; los encontraron en Rodeo del Medio, Maipú; los golpearon y balearon en la cabeza; hay cuatro sospechosos detenidos
La Justicia provincial confirmó que los cuerpos sin vida encontrados en una laguna de la comuna de Maipú corresponden a dos hermanos que habían desaparecido a comienzos de mes tras cobrar un trabajo de albañilería en Guaymallén. La principal hipótesis de la investigación de las muertes de Kevin Álvarez, de 18 años, y Franco, de 28, tiene que ver con un eventual ajuste de cuentas por problemas con la venta de drogas, según fuentes del caso.
La autopsia reveló que los hermanos murieron golpeados y con un tiro en la cabeza cada uno, hechos con un arma de calibre 22. Casi al mismo tiempo, la policía detuvo a cuatro sospechosos por el doble crimen: dos compañeros de trabajo de las víctimas y dos vecinos de los obreros. El celular de Franco fue clave: atesoraba mensajes amenazantes de uno de los ahora arrestados.
El hallazgo de los cadáveres se produjo en el desagüe El Viborón, en la localidad de Rodeo del Medio, donde eran buscados los jóvenes desde el 7 de junio, cuando fueron vistos por última vez. Luego de los estudios de ADN practicados por el Laboratorio de Genética del Cuerpo Médico Forense se constató este lunes que los cuerpos de los dos varones, en avanzado estado de descomposición, que vestían zapatillas y jeans, pertenecían a los hermanos Álvarez.
En los tribunales locales, mientras se avanza con la causa de los homicidios y se unen piezas para buscar a sospechosos del doble crimen, crece la posibilidad de que hayan sido ultimados por personas que conocían vinculadas a la comercialización de estupefacientes, principalmente el mayor de los hermanos. “Los problemas de drogas son una de las pistas principales”, indicaron desde la Justicia local.
La causa está en manos de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo. Los cuerpos fueron encontrados durante la fría tarde del pasado domingo por una vecina de la zona; vio un brazo y un pantalón color azul en medio de ramas, comprendió que era un cuerpo semi sumergido y dio aviso de inmediato a las autoridades a través de un llamado al 911.
La última vez que vieron con vida a los hermanos Álvarez fue la tarde del lunes 7 de junio, primero al despedirse de su mamá al tomar un colectivo y luego en la localidad de Los Corralitos, en Guaymallén, donde cobraron una suma de dinero por una obra de construcción realizada días atrás. De allí se dirigieron a un quiosco; cerca de las 22 llamaron a su madre, para avisarle que estaban demorados.
Desde ese momento no se supo más nada de los jóvenes. Al otro día se radicó la denuncia y comenzó la frenética búsqueda que concluyó ayer, con el hallazgo de los cadáveres.