La pregunta “¿el amor no tiene edad?” volvió a instalarse con fuerza a partir de la historia de Kofu, un estudiante universitario japonés, y Aiko, una mujer de 83 años que es la abuela de una de sus compañeras de clase. Según relataron, se conocieron cuando Kofu visitó la casa de su amiga y el vínculo fue amor a primera vista.
Al inicio, ambos decidieron ocultar lo que sentían, conscientes de la enorme diferencia de edad y del impacto que podía generar en su entorno. Sin embargo, la relación dio un giro decisivo durante un viaje a Tokyo Disneyland. Al atardecer, frente al Castillo de Cenicienta, Kofu se animó a confesarle su amor. Aiko contó que en ese momento quedó completamente cautivada por la sinceridad del joven.
Con el paso del tiempo, la pareja decidió hacer pública la relación. Lejos del rechazo que muchos imaginarían, aseguran que sus familias los apoyan y acompañan la decisión. Actualmente viven juntos y su historia comenzó a circular con fuerza en redes sociales, donde despertó sorpresa, debate y también mensajes de admiración.
Aiko nació en 1942, fue horticultora, posee un jardín botánico y es abuela de cinco nietos. Según cuenta, cocinar para Kofu le da energía y motivación diaria. Él, por su parte, afirma que su mejor momento del día es despertar y verla sonreír, una frase que se volvió uno de los fragmentos más compartidos del relato.
La relación, que rompe con los parámetros tradicionales, reavivó discusiones sobre el amor, la edad y los prejuicios sociales, mientras miles de usuarios siguen de cerca una historia que desafía convenciones y no deja indiferente a nadie.