El influencer británico Jordan James Parke, conocido en redes como el “Rey de los labios” por su extrema transformación estética inspirada en Kim Kardashian, fue encontrado muerto el 18 de febrero en un departamento de Lincoln Plaza, en Canary Wharf, Londres. Tenía 34 años y su fallecimiento fue catalogado inicialmente como “inexplicado” por la Policía Metropolitana, que mantiene abierta la investigación mientras se aguardan los resultados de la autopsia.
Los servicios de emergencia acudieron al lugar tras recibir un llamado por un hombre inconsciente y, pese a los intentos de asistencia, fue declarado muerto en el sitio. Una de las principales hipótesis que analizan las autoridades es si el influencer se había sometido a un procedimiento cosmético poco antes de su muerte, línea investigativa que cobró fuerza por su historial dentro de la industria estética.
Dos días después del hallazgo, una mujer de 52 años y un hombre de 43 fueron arrestados bajo sospecha de homicidio involuntario. Ambos quedaron en libertad bajo fianza mientras avanza el expediente judicial y se revisan los antecedentes médicos y las circunstancias previas al deceso.
Parke se había vuelto una figura polémica por su obsesión con la cirugía estética y su exposición mediática. Según trascendió, se sometió a cerca de 50 intervenciones, entre ellas lifting de labios, cirugías de párpados, implantes faciales y múltiples tratamientos corporales, con el objetivo de asemejar su imagen a la de celebridades de la cultura pop. Su notoriedad también creció tras sus apariciones en el reality “Botched”, donde relató complicaciones derivadas de los procedimientos, incluyendo pérdida de movilidad facial y filtraciones en los labios.
Además de su perfil como influencer, promovía tratamientos estéticos y administraba su propio centro, lo que lo colocó bajo fuerte escrutinio público. En 2024 incluso había sido detenido, aunque sin imputación formal, en el marco de la muerte de una mujer que se había realizado un procedimiento estético no quirúrgico en un centro vinculado a su entorno.
Tras confirmarse su muerte, la familia expresó estar “en shock y con el corazón roto” y pidió respeto en este momento. El caso volvió a instalar el debate internacional sobre los riesgos de los tratamientos estéticos sin regulación estricta y el creciente fenómeno de intervenciones realizadas fuera del ámbito médico tradicional, especialmente entre figuras que construyen su imagen pública a partir de transformaciones físicas extremas.
Mientras tanto, la causa sigue abierta y no se descartan nuevas imputaciones a medida que se conozcan los resultados forenses y los detalles del posible procedimiento previo al fallecimiento.