Miércoles 31 de marzo de 2021

Comprar un huevo cuesta una barbaridad. Los precios por las nubes.

Y como si fuera poco, si con el Ahora 12 más algunos pesos guardados (algo difícil en estos tiempos) ya ni siquiera los chicos se pueden quedar con un vueltito. ¿Te acordás que tiempos aquellos? Cuanto hace no escuchas a tu mamá decir: "Anda a hacerme los mandados y quédate con el vuelto", esa manera capitalista de sobornarnos, algo así como la “teoría del derrame".

Si ni los chinos te dan caramelos de vuelto, imagínate como está la situación.

Si después de sortear algunos obstáculos financieros logras comprar uno, resulta que el envoltorio es 100/100 más grande que lo que trae adentro.  El moño es tan esplendoroso que te dan ganas de guardarlo para adornar el auto si algún día tenés un intervalo no lucido y decidís casarte.

Lo imaginas sobre la luneta del Falcón de época o el convertible lujoso que le pedís a Pepe Damonte para que te espere en el atrio.

Ponen un cartel "HUEVO DE PASCUAS" un título grandilocuente como una marquesina de la calle Corrientes. Lo abrís y ¡vaya sorpresa! Es uno de Pigmea o Codorniz, das vuelta el papel como diciendo "debe haber algo más", no perdés la esperanza, hasta que la realidad te pega en el pecho, ESO ES TODO. Ni siquiera se ponen colorados cuando te lo venden.

Tenés que traer un cuchillo para cortar, no ya el chocolate, sino para repartir en 8 los 3 confites que traen dentro.  Chiquitito, hueco, relleno de aire y un par de confitados durísimos que parecen quedaron de lo que no colocaron para Navidad.

De yapa venís con tres días de ayuno... Pero estamos en Semana Santa, hay que ser justos y destacar que en algo fue visionaria la Iglesia Católica, nos vino preparando en el pecado si comemos carne.

2000 años para que por pura decantación nos pleguemos los argentinos, tanta doctrina, sacrificio, música sacra, Viejos y Nuevos Testamentos, para que nos eduquemos a los golpes. Solo con un poco de inflación y unos cuantos ministros de economía bastaba.

En medio de la pandemia se da la discusión sobre SEMANA SANTA, pero no debatimos si Judas fue un traidor o en cambio cumplió con la voluntad de Jesús de que lo entregase, digo, si estaba dispuesto a dar la vida por nosotros, Judas cumplió la orden de Jesús, alguien debía entregarlo.

No reflexionamos por ejemplo sobre el rol de María Magdalena. Dejamos en evidencia que no eran días de recogimiento, sino que la convertimos en la fiesta pagana de ver donde nos rajamos. 

Como las fechas patrias, que la única pregunta que nos hacemos es si es o no feriado PUENTE. 

La muerte y la resurrección de Cristo nos da esperanza en la vida eterna, pero por las dudas cuidémoslo, no juguemos a la ruleta rusa, esta vez el arma está cargada de un bichito mortal, y hasta el momento solo el que resucitó fue el hijo de Dios.

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