Dicen que dijo Perón (toda frase sin paternidad comprobada se la atribuye a Él o a Napoleón), "cuando la carne está colgada baja hasta el perro salchicha se le anima". 

Es triste ver como se denigra la figura presidencial con agravios gratuitos, que no suman nada y que restan mucho. La crítica es excelente y necesaria. La falta de respeto inadmisible.

Peor resulta que venga de la política, los que la hacen la dinamitan o al menos su credibilidad.  Definir hipocresía resulta fácil con lo antes dicho.

Convengamos que algunos que lo rodean deberían llamarse a un bozal mediático.

Cansan escucharlos regar culpas para todos lados, tiros en todas las direcciones a lo Pepita la Pistolera.

Estamos en un fango empantanados, no podemos culpar a la lluvia, debemos ver cómo salimos. 

Hay tiempo para juzgar y eso se hace casi siempre en las urnas. Es más, ya hay sentencias previas, no necesito saber que fue Macri quien nos endeudó y nos metió en FMI, etc., etc. Lo sentenciamos con la peor condena que teme un político, mandarlos a sus casas por el voto popular. Punto. ¡Que más!!!

Terminamos alimentando el monstruo cuando está grogui, luego se recupera y vuelve a atacar. Sino preguntémosle al propio Cambiemos.

Para adelante muchachos. Las culpas en los confesionarios, en el país los hechos.

Nunca se vio tan ilustrado la idea que Argentina está como en la cinta del gym caminando siempre en el mismo lugar.

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